
Francisco lo reprochaba con la mirada, sin embargo no dijo nada.
- Gracias Pancho, te debo una con esta curación - agradecía el chico -
pero estoy cansado y quiero dormir, mas bien necesito dormir.
- No te preocupes ya hablaremos mañana... por cierto.. ¿algún mensaje a Camila? - preguntó el mas bajo.
- ¡Mier...! Se me había olvidado por completo - suspirando - pero igual no puedo dejar que me vea así.
- Tranquilo yo le diré algo para que se quede tranquila - contestó el chico sonriendo y agregó - ahora ve a dormir, creo que han sido demasiadas emociones fuertes el día de hoy.. ya mañana me contarás.
- Gracias, si llama Su, dile que estoy más tranquilo y durmiendo,.. Buenas noches - y se alejó moviendo la mano en señal de despedida.
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Los días pasaron sin penas ni glorias para Kae, habló con Camila para pedirle disculpas por no haber acudido a la cita y por no haber realizado otra en modo de compensación.
Conversaba con Su cuando iba a ver a Francisco... sino, simplemente se quedaba en casa viendo tele, escuchando música o pensando en lo que no quería.
Jo-chan lo llamó por teléfono quedando de verse el viernes a las 11°° A.M.
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Ahí estaba Kaede, con la espalda apoyada en el muro y las manos en los bolsillos mientras escuchaba música, esperando en Estación Central, tal como habían quedado el día anterior, no estaba pendiente de la hora, tenía más que claro que Jo era la reina de la impuntualidad, así que ese atraso le ayudaba para tranquilizarse un poco.
- Hola -dijo una voz a su espalda casi imperceptible por el chico.
- Hola - respondió el a la vez que se quitaba uno de los auriculares del oido - casi no te escucho.
- Mmmm - dijo la muchacha y se quedo viendo la mano del joven - ¿qué te pasó en la mano? -pregunto curiosa.
- Nada en realidad -respondió haciéndose el desentendido.
- Eres un mal mentiroso.. ¿lo sabias? - continuo diciendo Jo mientras entrelazaba sus dedos con los de él - vamos...
- ¿Dónde me llevas? - preguntó mirándola a los ojos.
- Es una sorpresa - respondió ella.
Caminaron hacia el metro, pues viajarían en el, Kae ligeramente alejado de ella, pensando y mirando por la ventana. De vez en cuando Jo se acercaba y jugaba con las manos de él. Se bajaron del metro y el chico la siguió reconociendo el lugar...
- Vamos al Santa Lucía... verdad? - preguntó.
- Si... aquí fue nuestra primera cita si no me equivoco - respondió Jo con una sonrisa.
- Pues si te equivocaste, quizás con tu actual novio vinieron aquí de primeras... nosotros fuimos al San Cristóbal - dijo el moreno con un dejo de tristeza.
- No te pongas así, sabes que nunca he sido buena como tu para recordar los detalles - susurraba Jo mientras acariciaba al chico en la mejilla para luego rodear su cuello con sus brazos y comenzar a besarlo.
Kae se separa para poder mirarla directamente a los ojos, se pierde por un momento en su mirada hasta que la voz de su acompañante lo saca de su ligero trance...
- ¿en qué piensas? - pregunta la chica sin dejar de mirarlo.
- Nosotros quedamos de juntarnos aquí por algo Jo... necesito una respuesta, no puedo seguir así - respondió el moreno cabizbajo.
- Bésame y te respondo - dijo la chica volviendo a posar sus labios en los de él, sin obtener una respuesta.
Lo miró sorprendida, no esperaba esa determinación en el joven, supo que Kae hablaba en serio, nunca lo había visto así, tan decidido... suspiró para luego bajar la cabeza...
- Lo siento... pero no puedo volver contigo - dijo apenas en un susurro.
El chico levanto la vista hacia el cielo, tratando de contener las lágrimas que peleaban por salir, sentía impotencia por ser tan idiota, volver a creer en sus palabras, por haber dejado que ella encendiera la llama que creía extinta, por ser tan débil ante ella, sus puños se mantenían apretados al igual que su mandíbula, giró en su puesto y comenzó a caminar en dirección contraria con la mente perdida, las lágrimas antes contenidas, salían furiosas de su escondite, no quiso mirarla, no quiso que ella lo viera así, muerto por dentro...
Tenía ganas de irse, de dejarla ahí sola, pero también quería que ella le dijera el por qué, si todo había sido solo un juego, si realmente sintió algo por el alguna vez...
Durante treinta minutos estuvo meditando, queriendo golpear algo para quitar esa rabia que tenía sólo consigo, deseando que la tierra se lo tragara, los recuerdos con ella golpearon fuerte su cabeza dando como resultado la ira y el llanto, una vez que se calmó, se limpió las lágrimas con el puño de su polerón, dió un suspiro y volvió donde estaba ella sin decir nada.







