Diciembre 24 año 2007 lugar de residencia Principado de Concepción 22:30 hrs./
- ¡Kaede! ¿Cómo puedes demorar tanto? – rugía una Leonora fuera de la habitación del gangrel.
- Ya va, ya va – respondía el chico – no es mi culpa tener el sueño pesado.
- Apresúrate que nos están esperando todos para la cena – la chica ya le golpeaba cada vez más fuerte la puerta.
- ¡Qué ya voy! Me estoy colocando el pantalón, además si me sigues hablando más me voy a demorar – hablaba tranquilamente Kaede.
Pasaron cinco minutos hasta que el chico salió de su pieza, Leonora al verlo vestido de frac quedo con la boca abierta.
- ¿Qué pasó, me veo mal? – preguntaba el gangrel observándose como podía.
- No, nada de eso, te ves para comerte ja, ja, ja – reía Leonora.
- Pues tú tampoco te ves para nada mal, como se nota que quieres quitarle el hielo a Yazid – decía Kaede riéndose.
Kaede vestía con un traje de gala de color negro, el pelo prolijamente desordenado y engominado, demostrando que perfectamente podría ser un modelo, Leonora también vestía con traje de gala, un vestido de una pieza ajustado de color rojo y el escote reservadamente pronunciado mostrando lo suficiente y escondiendo lo necesario de sus pechos, de la parte baja el vestido caía de forma asimétrica mostrando su muslo izquierdo y escondiendo el derecho, su peinado, el cual es liso natural, se mostraba con ondulaciones desde la mitad del pelo hacia abajo.
El gangrel le ofreció su brazo y juntos bajaron hasta llegar al gran comedor.
- Da la gracias que somos amigos Leo – decía Kaede tratando de no reírse.
- ¿Por qué lo dices? – preguntaba la chica
- Porque si no, ya me habría tirado encima ja, ja, ja – el gangrel no aguanto y se puso a reír ahí mismo ganándose un codazo por parte de su amiga.
- Entremos mejor do’aho (torpe) – contestaba Leo sonriéndole al chico
Las puertas se abrieron de par en par, cuando los demás vampiros vieron a la pareja entrar no se pudieron evitar los gritos, silbidos, piropos, entre otras cosas. Kaede llevó a Leonora hasta su puesto y Yazid automáticamente se levanto moviendo la silla para que la joven se sentara. Luego el gangrel fue a su lugar, al lado de su sire quien lo miraba de arriba abajo mostrando ligeramente uno de sus colmillos mientras se pasaba la lengua por los labios. Cuando Kaede se sentó Freya se acercó y le dio un beso en la mejilla.
