miércoles, 29 de julio de 2009

Sin Orgullo 3


Y así fue que llegó ese día tan temido por nuestro Kaede, que solo despertó con una llamada telefónica, no de jocelyn, sino de otra persona...

- Hijo que bueno que te encuentro despierto... necesito un favor - decía la voz de una mujer.
- Estaba durmiendo mamá... ¿que quieres? - respondió notablemente desganado.
- Quiero que me ayudes con unas cajas que tengo que llevarme a Concepción - decía la madre sin importarle la voz de sueño del chico.
- ¿A que hora? - preguntó Kaede sabiendo que ya no podría decirle que no a su madre.
- A las 14ºº en el metro Tobalaba - respondía su progenitora.
- No puedo, debe ser antes tengo que estar a las 15ºº en el metro de Estación Central - contestó el chico.
- Alcanzamos a llegar demás, no te preocupes - decía su madre relajada.
- Esta bien, nos vemos pero a las 14ºº en punto si no me voy, mira que no alcanzaré a almorzar - y poniendo a su madre sobreaviso agregó - así que no tendre mucha paciencia.
- Uy que genio, está todo dicho a las 14ºº en Tobalaba - y sin decir ni gracias le cortó.

"Como odio cuando dispone de los demás" pensaba enojado Kaede.

Sin darse cuenta de la hora Kaede ordenaba tranquilamente sus cosas hasta que se fijó en aquel reloj...

¡Mier....! Se me está haciendo tarde - exclamó mientras corría a la ducha.

Cuando salió notó que Francisco lo observaba con una sonrisa en sus labios.

- Con esa pinta, dudo mucho que no quieras impresionar a tu ex - comentaba Pancho.
- No es eso, si mi mamá me ve desarreglado me reta - afirmó Kaede con la mirada hacia el techo.
- ¿Te parece si nos vamos juntos? el metro me deja cerca del trabajo - preguntó Pancho.
- Claro, no hay problema ^^ - contestó el chico con una sonrisa.

Se fueron conversando y Pancho comenzó a molestar a Kaede porque de cada 10 liceanas 8 lo miraban, llegaron a su lugar de destino, bajaron del metro y se despidieron.
El chico miraba impaciente su reloj, su madre ya llevaba 5 minutos de atraso cuando la divisó y lo que vió no le gusto: bolsas, cajas, entre otras cosas, puro cachureo según Kaede sólo le levantó la ceja cuando la vió.

- ¿Y esa cara? - preguntó su madre inocentemente.
- Sin comentarios ¬¬ , vamos que se me está haciendo tarde - respondió el chico.

No habló en todo el trayecto, sólo pensaba en como se las arreglaría para sacar todo eso del metro y llevarlo al auto que los estaría esperando en Estación Central.
Apiló bien las cajas y algunas bolsas para llevarlas en sus manos bajaron del metro y se sentaron a esperar que llegara el vehículo y Jocelyn. Su madre llamaba por teléfono a Carlos, que era quien la pasaría a buscar mientras Kaede fumaba y miraba a todos lados disimuladamente.

- Ahí viene tu amiga - dijo derrepente su mamá.
- ¿Ah? - fue lo único que alcanzó a decir el chico porque en cuanto vió a jocelyn quedo boquiabierto.

Vestía un jean que se ceñian a las caderas, un peto negro que no ocultaba mucho en realidad y debajo de el la parte superior del bikini. El chico giró su cara al otro costado tratatando de disimular su sonrojo.

- Hola - dijo Jocelyn al lado de él.
- Hola - contestó Kaede - Mamá te presento una amiga, Jocelyn.
- Mucho gusto - decía la madre mientras saludaba a Jocelyn con un beso - ¿qué van a hacer ustedes ahora?
- Ir al cine - contestaron los chicos al unísono.
- ¿Y me dejaran sola? - preguntaba nuevamente Gina con cara de perro apaleado.
- Mamá no empieces - contestó serio Kaede.
- Bueno, por último, hijo.... ¿Me llevarías las cosas al auto? - preguntó con una de sus sonrisas odiadas por el chico.
- ¬¬ ¿dónde es? - preguntó ya bastante enojado.
- A unas pocas cuadras de aquí ^^ - nuevamente esa sonrisa odiada.
- Kae no te preocupes - interrumpió Jocelyn - yo te ayudo a llevarlas.
- No, no me gusta que las mujeres carguen "por eso esta vieja se aprovecha de mi y mis hermanos" - pensaba Kaede, pero no alcanzó a seguir contestando porque Jocelyn ya había tomado una de las cajas y caminaba junto a su madre... "Mujeres" pensó nuevamente.

A medio camino, el chico tuvo que detenerse porque la caja se le estaba resfalando y le comenzaba a molestar la espalda así que Jocelyn le hizo compañía.

- No es necesario que me esperes - decía Kaede tratando de no mirar el escote de su ex.
- No me molesta quedarme contigo - contestó Jocelyn que se ubicaba más a su lado.
- Podemos seguir, ya estoy listo - dijo el chico, aunque en realidad quería alejarse de lo que ella estaba provocando.

Luego de 10 cuadras dejaron a la madre de Kaede con las cosas y comenzaron a caminar de vuelta para no tener problemas con la película, la cual el chico ya había visto, pero no tenía otra opción.
Como aún tenían tiempo Jocelyn decidió ir a pasear al mall, cosa en la que Kaede no estuvo muy de acuerdo que digamos pero la siguió, él llevaba la botella de agua mineral que su ex había comprado por cortesía.

- Vamos a la terraza - dijo Jocelyn sin preguntar
- ¿Y para qué? preguntó Kaede - ya debemos irnos la película empezará en 15 minutos.
- Yo quiero ir - contestaba Jocelyn.
- ¬¬ - mirada del chico.

Kaede se encontraba listo para dar media vuelta y bajar, Jocelyn en cambio estaba en las escaleras mecánicas lista para subir, sólo se desafiaban con la mirada.
La chica se acercó a Kaede...

- Vamos al cine - dijo resignada.
- Vamos a la terraza - dijo el chico.

Y sin esperar respuesta dirigió sus pasos a la escalera que los conduciría a ella, la chica se ubicó al lado de Kaede.

- Caprichosa - dijo el chico en un murmullo mietras cruzaba sus brazos y miraba hacía el lado contrario a Jocelyn.
- Si - contestó ella ubicándose al frente de él en un peldaño superior y acercándose lentamente a él le quitó la botella que tenía en su mano.

El corazon del chico comenzó a funcionar rápidamente, sólo un centrimetro más y la hubiese besado, pero su "yo" interior le decía NO.
Dieron una vuelta por la terraza y se fueron al cine, la película estaba a punto de empezar así que se sentaron en las butacas con la chica al lado derecho de Kaede.
Él trató de alejarse de la chica dentro de lo que podía en su asiento, pero al transcurrir unos minutos de función Jocelyn se acerca a él.

- ¿Te puedo tomar la mano? - le preguntó la chica mentras trataba de buscar su mirada.
- Ve si puedes - respondió Kaede extendiéndo el brazo sin dejar de ver la pantalla.

La chica tomó su mano entrelazando sus dedos con los de él, luego se acomodó con su cabeza en el hombro del chico y comenzó a acariciar su brazo. Kaede instintivamente al notar a su ex apoyada en su hombro inclinó su cabeza para que quedaran juntas.

- Estás tiritando - dijo la chica al cabo de unos minutos.
- Es sólo la mala posición del brazo - contestó Kaede mientras se acomodaba, quedándo tomados de la mano pero cada uno en su asiento.
- ¿No te pasa nada? - preguntó Jocelyn al encontrarse con la mirada del chico.
- Nada - dijo Kaede mirándola a los ojos.
- ¿Nada de nada? - volvió a preguntar la chica acercándose un poco más a él.
- Si, nada - contesto el chico acercándose también.
- ¿Estás seguro? - preguntó nuevamente Jocelyn sin dejar de ver sus ojos y esta vez más cerca de lo permitido.
- Así es, nada - recalcó el chico acercándose otro poco, a escasos centrimetros de esos labios y regalándole una sonrisa ladina se separó con la vista en el proyector.

No pasó un minuto de esa breve conversación, cuando Kaede estaba ya sobre aquellos labios que le hacían perder toda razón, mientras sus lenguas batallaban por el dominio, las caricias no se hicieron esperar tampoco...

lunes, 27 de julio de 2009

¿Hombres Lobo en la Actualidad?


La terrible figura del hombre lobo surge desde un pasado remoto y oscuro, pero aún permanece entre nosotros: Sociedades secretas de guerreros y cazadores lobo, lobizones, chamanes capaces de transformarse en el espíritu del bosque, brujos que se metamorfosean bajo la Luna para darse un festín de sangre y violencia... Los hombres-bestia no son sólo un mito; son un fenómeno complejo que se ha ido desarrollando, entre el bien y el mal, a lo largo de la historia.

"Nada saltó del ataúd. Y aunque el hombre que yacía allí dentro hubiera querido saltar, no habría podido; tenía manos y pies sujetos con clavos al fondo del féretro. Tendría unos cincuenta años y llevaba una camisa y unos pantalones de pijama, las dos piezas cubiertas de sangre. Además de los pies y manos atravesados por gruesos clavos, tenía un crucifijo clavado en el corazón y otro en la frente... -¿Quién es este tipo?, pregunté... -El hombre lobo, respondieron al unísono... -Era un hombre lobo cuando lo cogimos, pero tan pronto como lo matamos atravesando su corazón con la cruz, volvió a convertirse en hombre... La semana anterior, la gente del pueblo había encontrado en los campos los cadáveres mutilados de cuatro personas, un hombre, dos mujeres y un niño... Dos noches más tarde, tres vecinos vieron una criatura extraña del tamaño de un hombre, que caminaba sobre las patas traseras. Su cuerpo estaba cubierto de pelo largo y negro, y tenía una cola larga. Encima de la cabeza, que era la de un perro enorme, brillaba una luz débil. Y sus ojos eran de color rojo".

Estas espeluznantes declaraciones pertenecen a Douchan Gersi, investigador, escritor, y productor de series documentales quien, en sus viajes a través de Haití, descubrió sorprendido que la creencia en el hombre-lobo no sólo seguía viva, sino que hasta los periódicos se hacían eco de los testimonios de gentes que afirmaban haber visto a la mítica bestia poseída por una entidad vudú conocida como Loa Petro.

El hombre-lobo sigue tan vivo como hace quinientos años. Hasta no hace mucho, como en un caso registrado en 1946, los indios navajos perseguían a miembros de su tribu a los que consideraban hombres-lobo dedicados a la magia negra y, en 1957, la policía de Singapur investigó el caso de un hombre-lobo que aterrorizó a las enfermeras de una residencia. Una de ellas afirmó haber visto "una cara horrible y peluda, con grandes colmillos salientes".

En 1988, la Fox Broadcasting Company recibió más de 340.000 llamadas de espectadores que afirmaban haber visto hombres-lobo a los que acusaban de diferentes asesinatos no resueltos por la policía. El cine y la literatura se han encargado de difundir la imagen del hombre que, convertido en bestia, se deja emborrachar por los apetitos más oscuros y tenebrosos del ser humano. La realidad es mucho más compleja, y aún más fascinante. Existen hombres-lobo involuntarios, personas que no pueden evitar la transformación y son víctimas de una maldición que destroza su vida y la de otros. Pero existen otros que afirman metamorfosearse a voluntad. Algunos de estos últimos están del lado de la luz; otros, del de las tinieblas.

El Cadejo o Cadejos


La leyenda del cadejo o cadejos está presente en casi todo centroamérica, se trata de un perro enorme de color blanco y ojos rojos que protege a los hombres cuando llegan a altas horas de la noche, sin embargo el cadejo tiene un enemigo, el cadejo negro, un ser diabólico que ataca y mata a las personas de dudosa moral, cuando ambos el espíritu protector y el diabólico se encuentran comienza entre ambos una lucha a muerte que normalmente da tiempo a la persona a huir.

El cadejo blanco como protector acompaña al hombre que trasnocha hasta su casa lo hace muchas veces desde las sombras y sin dejarse ver, normalmente se siente como un presencia que no puedes localizar. Su finalidad es defender al borracho o trasnochador del cadejo negro

El cadejo negro dependiendo de la cultura que enfoca la leyenda puede tener dos fines, matar a las personas de dudosa moral a las que no puede defender el cadejo blanco siempre a altas horas de la noche, o simplemente golpearle y aplastarle, en ambas creencias el cadejo nunca muerde (salvo en su lucha con el cadejo blanco) y causa el daño golpeando y aplastando, debido a su gran tamaño deja al hombre al que ataca como si hubiera recibido una paliza.

Lycaon el primer Hombre Lobo


la leyenda de hombres capaces de convertirse en lobos es muy antigua, la primera de la que se tiene constancia pertenece a la mitología griega y narra la historia de Lycaon el primer rey de Arcadia, esta cuenta como Lycaon fundo un culto pagano a los dioses del Olimpo y en sus ceremonias cometía atroces asesinatos en sus cultos paganos, asesinando a personas inocentes como ofrenda a su supuesto Dios y ofreciendoes su sangre como prueba de su devoción.

Cuando las historias de las atrocidades que cometían Lycaon y su grupo llegaron a oídos del Dios Zeus, este decidió investigar si eran ciertas las brutales historias que le narraban. Al comprobar que todo era cierto, se presentó ante estos y les reveló su identidad para pedirles explicaciones y administrarles un castigo, los miembros del culto enseguida le hicieron ofrendas para enmendar sus atroces ceremonias, pero Lycaon no creyó que se tratara del Dios Zeus y para probar si era en realidad la Deidad que anunciaba ser, le preparó un festín consistente en carne humana de un niño, pensado que si era el verdadero Dios se daría cuenta enseguida y rechazaría la comida ya que el canibalismo era un pecado muy grande en la cultura griega.

Zeus reconoció inmediatamente en que consistía la cena y la repudio, ante esto y para evitar la ira de Júpiter, Lycaon huyó al campo; una vez allí Lycaon se dio cuenta de lo que Júpiter tenía reservado para él, y lentamente comenzó a transformarse es un hombre lobo.

El termino licantropía que designa a las personas que se creen lobos deriva del nombre Lycaon.

Mi vida pasada


Es curioso como puedes conocer gente a través de sueños en común y más aún si son sueños que nos remontan a muchos años atrás, sonará raro, pero hasta el día de hoy sueño con aqulla vida, ser el guardián de una manada de lobos, no su líder que eso quede claro, pero si casada en secreto con su hija.
Lo que mas recuerdo es la hermosa selva y mis lugares de encuentro con mi señora alrededor de una laguna con cascada, sueños que cada uno de los que estamos involucrados tenemos con total nítidez, con el recuerdo de nuestros nombres, de nuestras acciones, etc.
Hasta hace poco estábamos juntos, como antaño, la manada casi completa reunida... pero siempre hay cosas que pasan y cada uno tomó su rumbo sólo con dos tengo contacto, en fin....
Una vez que lo acepté, que me resigne a acatar órdenes en un pricipio y seguir las reglas no hubo vuelta atrás y al igual que el nombre del primer hombre-lobo que pisó la tierra castigado por Zeus, fuí bautizada con el nombre Lycaon

El Lobo no le llora a la Luna... Sólo la acompaña en su dolor